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04/06/2010

Cuando la belleza difumina el dolor

Es lo que consigue la obra de Emilio Morenatti, un fotoperiodista que no deja indiferente. Un hombre ético y amante de su profesión que trabaja para la prestigiosa agencia AP y ha pasado sus últimos años en zonas de conflicto como Afganistán, Gaza o Pakistán. Ayer tuvimos la oportunidad de conocerle, porque vino a compartir sus imágenes y experiencias en IDEP.

Y nos ha sorprendido su trabajo, no tanto por su calidad técnica -que la tiene-, sino por su belleza estética. ¿Cómo es posible que los dramas cotidianos que protagonizan sus imágenes resulten tan bellos? Con una belleza natural y serena que casi difumina el dolor que las instantáneas muestran.

Emilio ha reconocido que “le obsesiona la luz”. Opina que gracias a la luz, se pueden dar mensajes muy claros a través de las imágenes. Y esta es, según él, la esencia del fotoperiodismo: decir algo. “Una buena foto es aquella que puede publicarse en la portada de los mejores periódicos del mundo al día siguiente”, ha dicho Emilio. Y este es su objetivo cuando dirige su mirada: conseguir esa foto.

A mí, además de la fuerza y la intención de la luz y los colores de sus fotos, me ha sorprendido gratamente la perfección de sus composiciones y encuadres. “¿Se puede crear arte del sufrimiento?” ha sido una de las preguntas que Emilio ha formulado.

Este fotoperiodista ha compartido con los asistentes varios de sus proyectos preferidos, esas fotos que hace al margen de su jornada laboral, por el placer de contar a través de sus imágenes la realidad cotidiana -y en ocasiones desconocida- de los lugares en donde ha estado.

Así nos ha enseñado “Daily life en Afganistán 2004” (resultado de su vagabundeo por las calles de Kabul intentando que las gentes no reaccionaran a su objetivo para mostrar la realidad cotidiana en toda su naturalidad) “Palestina Gaza and West Bank 2006/07” (impresionantes imágenes que plasman la violencia que allí se respira en todo momento) y por último “Pakistán” donde las imágenes están agrupadas por temas: “Bajur War” (las imágenes obtenidas como fotógrafo que acompañó a la armada pakistaní al nordeste del país para hacer frente a los talibanes), “Domestic violence” (una impresionante serie de mujeres desfiguradas por sus maridos o familiares con ácido), “Pakistani Wrestlers” (cuyo protagonista es un atleta analfabeto que practica un deporte en absoluta decadencia, una suerte de lucha greco-romana que data de tiempos ancestrales), “Daily life en Pakistan” (instantáneas tomadas en las cercanías de Islamabad, un poco de aire fresco cotidiano), “Turmoil in Pakistan" (la ola de violencia que tuvo lugar en el país, manifestaciones y enfrentamientos de la sociedad contra el orden establecido) o "Internally displaced people” (el drama humano de tres millones de personas que buscan refugio lejos de las zonas de conflicto, pero que no tienen dónde ir).

Son todos grandes dramas humanos que Emilio presenta con una sencillez y una belleza exquisitas.

Algunas de estas imágenes se incluyen en el siguiente video, un homenaje expontáneo a Emilio Morenatti titulado "Por jugártela para que veamos" que puede visionarse en Youtube:

“Respeto y ética son las principales características que debe reunir un buen fotoperiodista”, afirma Emilio. Respeto por las culturas y personas que fotografía y para evitar la más mínima provocación que pueda poner en riesgo su vida o su seguridad. Ética para mantenerse neutral ante lo que observa su mirada y no modificar absolutamente nada de esa realidad. Un buen reportero gráfico, debe ser imparcial.

¡Gracias Emilio por una clase magistral, no sólo de fotoperiodismo, también de humanidad y profesionalidad!