Noticias

31/08/2009

"Escenarios", la nueva entrega de "Natura Hominis" se presenta en Sevilla en septiembre

Jesús Micó nos presenta en la galería Full Art de Sevilla la segunda parte de su proyecto "Natura Hominis". Como el propio autor los define, son interludios de biografía fotografiados y filmados. Podrá visitarse del 24 de septiembre al 9 de noviembre.

Hace ya varias décadas que Jesús Micó -profesor del área de fotografía de IDEP- iniciara su proyecto Natura Hominis, un enorme ensayo fotográfico centrado en la naturaleza humana, cuya primera parte denominó "Taxonomías". Este trabajo ha sido varias veces expuesto en diversos espacios relacionados con la cultura y el arte y de ello hemos informado puntalmente en esta sección de noticias (ver "Natura Hominis ").

Ahora le llega el momento de ver la luz a la segunda parte de este trabajo, titulado "Escenarios", que Jesús iniciara en 1995 y que ya cuenta con más de 300 imágenes finales realizadas en ciudades tan distintas como Barcelona, Cádiz, Madrid, Lisboa, Marraquech, Hannover, Hamburgo, Nueva York, México DF, Utrecht, Roma o París. Se trata de un diario personal del artista en el que el cuerpo humano vuelve a ser el elemento fundamental del trabajo pero que -a diferencia de Taxonomías, donde se reflexionaba sobre la idea universal y abstracta de la democratización del cuerpo-, ahora forma parte de un escenario muy específico: el de la propia vida de Jesús Micó, de su biografía, de su memoria y de su diario personal.

Por eso, en esta segunda fase del proyecto, los textos que acompañan cada fotografía cobran especial importancia, constituyendo una parte indisociable de la obra. Así, se despliegan ante el espectador, no sólo imágenes, sino también vivencias personales construyendo de este modo una cartografía visual y emocional que hace público lo privado.

Una selección de imágenes pertenecientes al trabajo "Natura Hominis: Escenarios" de Jesús Micó, podrá visitarse en la galería Full Art a partir del próximo 24 de septiembre y hasta el 9 de noviembre (c/ Madrid, 4; bajos - Sevilla).

 

Pepe en la piscina de su casa. Alrededores de Conil, Cádiz (9 de Julio de 2009) - 130 cms X 53,5 cms
Pepe es un nadador apasionado, además de profesor y doctor en Educación Física en la Universidad de Cádiz (UCA). Le conocí a través de Jose Alberto –igual que a Joaquín-. En la imagen aparece en su piscina. Yo tenía claro que, entre otros, quería hacerle un retrato en el agua, el que podríamos considerar casi como su medio natural. Pepe ha nadado desde niño, sigue entrenándose 5 días a la semana y compite con regularidad en categorías senior -no sé si éste es el término exacto pero seguro que me entienden-. Es un enamorado de su trabajo y, como tal, su tiempo libre está íntimamente relacionado con su profesión. Envidiable.
En esa mañana de verano el sol apretaba pero a ratos se escondía tras el paso de algún grupo de nubes. Durante unos instantes toda la intensa luz estival quedaba así filtrada y generaba unas calidades inusuales en una localización como aquélla (la provincia de Cádiz y con más de una semana de entrado ya el mes de julio). Tanto sombras como brillos quedaban repentinamente suavizados y perdían el alto contraste de separación que siempre les diferencia.
Desde el primer momento en que vi esa pequeña inestabilidad meteorológica me preocupó, como siempre, que esos repentinos cambios de luz afectaran a mis composiciones (que no son precisamente instantáneas, como es obvio). No puedo hacer una panorámica o un mosaico con condiciones lumínicas muy diferentes entre los diferentes disparos. Pero decidí aceptar el reto de intentar retener una imagen final completa en el curso de uno de esos lapsos de tamización de la luz (imprevisibles siempre en su origen y en su duración). Y además hacerla en y desde el agua.
La idea imaginada del contacto entre esta suave iluminación que parecía caer delicadamente sobre nosotros como una especie de sereno bautismo nebuloso y la frescura y transparencia del agua sabía que funcionaría. Tenía que conseguirla como fuera.
Creo que fueron esa visión como angelical de la luz brumosa y el hecho de que hacía realmente frío en el agua si te quedabas quieto un buen rato (condición indispensable para todos los participantes en mis escenas) los motivos que me condujeron a pedir a Pepe que posara emergiendo del agua y dirigiendo su intensa mirada hacia una suerte de divinidad celestial en la que encontrar algún tipo de respuesta espiritual.
Fue así como conseguí fotografiar esta especie de Cristo acuático, suplicante y redimido, profundamente sureño (andaluz), en el que fuerza y fragilidad (incluida una cierta sensación de dolor) no impiden que limpias gotas de agua resbalen lentamente por su piel mientras nuestro personaje espera su posibilidad de salvación.