Noticias
05/10/2010
Mario Busca Curro
Recientemente tuvo lugar la presentación de los Proyectos de Fin de Curso de los postgrados de IDEP. Por su originalidad y simpatía, destacamos aquí el trabajo de Mario Ortega, que ha sido premiado "Website of the Day" por el magazine TAXI.
Cuando Mario Ortega tuvo que enfrentarse a su Proyecto de Final de Curso y ante la circunstancia de tener que dedicar gran número de horas y esfuerzo a esta empresa, se propuso que su trabajo le resultara útil. Por eso, esta campaña viral y multimedia que Mario propone y que se titula "MARIO BUSCA CURRO ", además de proyecto final, le sirve de tarjeta de presentación para encontrar trabajo.
Pues Mario ha creado una web interactiva, utilizando para ello una mezcla de Flash, video y otras técnicas aprendidas en el postgrado para crear un juego muy simpático en el que uno puede cerrarle la puerta en las narices cuando Mario llega solicitando trabajo.
Tal que así:
En esa misma web, se incluye también un MENU para acceder al portafolio de trabajos de Mario. También para ponerse en contacto con él vía e-mail. Se trata, además, de una campaña preparada para ser compartida en redes sociales (Facebook) y transmitida a través de e-mailing viral.
Recientemente hemos sabido que la web Mariobuscacurro.com ha sido premiada Website of the Day por el magazine TAXI .
A continuación el propio Mario nos habla sobre el proyecto y aprovechamos estas líneas para felicitar a nuestro alumno por la orginalidad y calidad de su trabajo. ¡Seguro que ncuentra curro muy pronto!
Texto original de Mario Ortega
Cuando desde IDEP se me propuso escribir acerca de mis razones para estudiar un Postgrado de Diseño Digital y Multimedia y de realizar el proyecto Mario Busca Curro, lo primero que me vino a la cabeza fue un curioso episodio que sucedió hace ya algunos años.
Fue a mediados de los 90s, la tarde que me reencontré con un tío mío, justo cuando éste acababa de regresar a Barcelona tras una estancia de 6 meses en Ginebra. Durante la cita mi tío me preguntó, con absoluta turbación:
“Oye Mario, ¿qué os ha pasado a todos, en este país, desde que me fui? ¿Por qué todo el mundo camina, habla y gesticula de un modo tan extraño? La azafata del avión caminaba dando unos ridículos saltitos sincopados. El chico de la tienda hacía unos extraños gestos, como pequeños espasmos que recorrían sus hombros, brazos y manos. Y he comprobado que este comportamiento lo repite todo el mundo. La gente no deja de repetir, una y otra vez, cosas como Grijander, Fistro pecador de la pradera y No puedorrrr. Además, para colmo, ahora me acabas de recibir con un incomprensible ¿cómo estás pecadorrr? ¡¿¿¿Qué ha pasado a aquí???! ¡Es como una epidemia!”
“¡Ah, es eso! –le respondí–. Bueno, es Chiquito de la Calzada, ¿no me digas que no te has enterado?”
Pues no. No se había enterado. Evidentemente, porque había estado ausente durante el último medio año. Pero había acertado en una cosa: aquello era realmente una pandemia. Y el virus que la estaba provocando, me pregunto si no sería aquel al que había referido William S. Burroughs cuando dijo aquello de que el lenguaje es un virus del espacio exterior.
Mi tío había estado fuera del área de influencia del virus porque éste necesita de canales para difundirse y de un “caldo cultural” apropiado para reproducirse. Alguien cree, por ejemplo, que un alemán, un japonés o un canadiense disponen del código adecuado para entender la letra de aquella canción que decía: “vaya torito ay torito guapo tiene botines y no va descalzo”. No, claro. Y a estas alturas, ni nosotros mismos la comprendemos.
Todo esto sucedía en televisión. Pero más tarde llegó Internet, un invento a la altura de la imprenta de Gutemberg. Los wikis, los blogs, la web 2.0, las redes sociales, el multimedia o los dispositivos móviles, funcionan como agentes de contagio de este virus. ¿A alguien le suena El niño loco alemán o Just Do It o El niño Jedi o Te gusta conducir?
De este laboratorio surge la campaña Mario Busca Curro. Investigando cómo funciona la cadena de contagio, cuáles son los canales más eficaces de transmisión, es decir, la maquinaria de funcionamiento de este virus del espacio.
Mario Ortega Barcia
barcia.mario@gmail.com




